miércoles, noviembre 29, 2006

Será posible???...


...Yo creo q si!!!

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martes, noviembre 14, 2006

LAS CANCIONES MAS TRISTES DE MI HISTORIA

Como maniaca-depresiva que soy, tengo varias.
Cada canción despierta distintos sentimientos en cada persona, segun lo que nos recuerde o a quienes nos recuerden.

Estas dos son las mias, las fuertes, las que me hacen llorar, las que me recuerdan a
ya- saben-quien........
LOVE SONG - THE CURE

Whenever I'm alone with you
You make me feel like I am home again
Whenever I'm alone with you
You make me feel like I am whole again

Whenever I'm alone with you
You make me feel like I am young again
Whenever I'm alone with you
You make me feel like I am fun again

However far away
I will always love you
However long I stay
I will always love you
Whatever words I say
I will always love you
I will always love you

Whenever I'm alone with you
You make me feel like I am free again
Whehenever I'm alone with you
You make me feel like I am clean again

However far away
I will always love you
However long I stay
I will always love you
Whatever words I say
I will always love you
I will always love you






WISH YOU WERE HERE - PINK FLOYD

So, so you think you can tell

Heaven from Hell,

Blue skys from pain.

Can you tell a green field

From a cold steel rail?

A smile from a veil?

Do you think you can tell?

And did they get you to trade

Your heros for ghosts?

Hot ashes for trees?

Hot air for a cool breeze?

Cold comfort for change?

And did you exchange

A walk on part in the war

For a lead role in a cage?

How I wish, how I wish you were here.

We're just two lost soulsSwimming in a fish bowl,

Year after year,

Running over the same old ground.

What have we found?

The same old fears.

Wish you were here.



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lunes, noviembre 13, 2006

Un día de trabajo..............

Hoy fue un lindo día en el trabajo..........Gracias!!

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viernes, noviembre 10, 2006

En el culo del mundo

...La tarde de ayer miraba a un raro insecto que trataba de confundirse con las hierbas de unas macetas que al mismo tiempo trataban de dar armonía a un hogar que cumplía con la función social/natural de una familia......... o algo así como lo que explica Darwin dentro del evolucionismo “el más fuerte es el que continuará el ciclo de la vida y el otro simplemente terminará por extinguirse”.
Dentro de la escuela alemana de estudios antropológicos existen varios personajes que hacen analogía, con la selección natural y una cierta selección social, estos son los llamados neodarwinistas, el hombre compitiendo contra el hombre mismo, o mejor dicho: el hombre es el lobo del hombre... hipótesis solamente... ¿será?.
Pues para poder intrincar en terrenos de la mente y sobre todo de la unidad social tendríamos que haber pasado por varios estadíos de conciencia, si no de lo contrario alguno de los cinco dedos con los que señalemos nos estará señalando a nosotros mismos. Ruptura de enfoques a fin de cuentas, pura palabrería bien escogida para palabrear.

Estaba tratando de poner un poco de orden en mi habitación y entre muchas cosas sin relevancia, me encontré con un libro que una vez compre en una de esas tantas librerías de viejo de la calle de Donceles, en el Centro Histórico; allí los sábados hacen remates sobre remates y sacan los libros que no se venden o que están en mal estado. Esa vez (como muchas otras), yo iba con poco dinero. Recuerdo que primero me compré El Anticristo de F. Nietzsche , después vi en otro puesto una edición de bolsillo de el horror de Dunwich, de Lovecraft y la compré también y al final, bueno... solo me quedaba el dinero exacto para el pasaje de regreso a la casa, pero antes de irme pase a husmear en un lugar que me pareció interesante, era un localito como tantos otros de esa calle con estantes cubriéndolo todo por completo de pared a techo y repletos de miles de libros. En esa librería había muchos descuentos interesantes también.
Total que ahí entre husmeada y husmeada, que encuentro este libro que no sabes con cuantas ganas lo esperaba... no tanto por el libro en sí, si no por el autor. Es uno de Antonio Lobo Antunez, el libro que me hallé se llama “El orden natural de las cosas”. En el escribe una especie de monólogos de diez peculiares personajes. La trama se desarrollo en Portugal, en la época subsiguiente a su Independencia, cuando aún la sociedad estaba en decadencia y hace una mezcla de hechos históricos y la triste y cotidianidad de estos personajes.

El chiste, es que no sé porque pero cuando lo comenzaba a leer me transportaba a esos lugares que describe el autor... como si hubiera estado ahí. Ahora, en mis manos otra vez ese libro, me trae muy raros recuerdos de alguna vez que me fui a Guadalajara a visitar a mi abuela la que vive allá, pero antes había quedado de pasar con una amiga que en ese tiempo vivía en un pueblo ahí por Guanajuato del cual ahora he olvidado su nombre. La verdad quise ir porque en ese tiempo tenía muchos problemas con mis papás ..... ellos no sabían que yo iba a estar unos dos días con esta amiga y luego iba a irme a la casa de mi abuela. Total que cuando llegué a casa de mi amiga, me instalaron en una especie de recamarita improvisada que antes había sido como bodega de triques. En la tarde me invitó a dar un paseó por el pueblito y en la noche a una cantina con unos amigos suyos, ya al otro día en la tarde nos fuimos en el coche de su papá a la Central Camionera de Celaya que era la más próxima, para que yo tomará un autobús para Guadalajara.
Habíamos tomado unas cervezas en la comida y ella iba conduciendo a toda velocidad, mientras que yo llevaba en mis piernas un libro que un amigo me acababa de regalar, por lo que apenas lo iba a comenzar a leer y se veía muy interesante..... y es precisamente otro libro del mismo autor del libro que compre tiempo después en la calle de Donceles, aquel se titulaba “en el culo del mundo”...... El caso es que recuerdo muy bien como Lidya (mi amiga) al momento de rebasar un trailer, se movió peligrosamente al pasar, entonces al dar el coche una especie de “coleteo” la puerta de mi lado se abrió de repente, y mi libro salió disparado perdiéndose en la lejanía!!. Yo no dije nada, pero en esos momentos, al estar punto de salirme del auto a toda velocidad (y quien sabe que me hubiera pasado), sentí mis primeras ansias de vida y de muerte a la vez. Fue una sensación muy extraña, una especie de excitación... una descarga de adrenalina, casi como un orgasmo. Lidia con su mirada fija y su frente sudorosa intentaba tranquilizar la ironía de la vida con un poco de frialdad. Esa sensación jamás la he vuelto a sentir tan intensa como aquella vez... llegamos a la Central y después de despedirnos, me fui a abordar el autobús para irme a Guadalajara. Desde ese día no he sabido ya nada de Lidya, hace ya más de diez años... y no creo volverla a ver. Tampoco he podido reponer el libro que en aquella ocasión perdí.
Yo me sentí diferente desde aquel día, pero cuando llegué con mi abuela, todo igual que siempre... igual que cuando era niña y mis papás nos llevaban a mis hermanos y a mi a pasar las vacaciones de verano. Nada había cambiado de ese pequeño ranchito donde pasé muchos días felices de mi niñez, solo que un señor que vivía enfrente se había muerto. Llegué cuando lo estaban velando, fui a rezar un poco el rosario (...no sé ni porque, ya que no práctico la religión desde hace muchisimo tiempo) y después me fui a la casa a dormir un rato. Cuando entre al cuarto en que solía quedarme con mis hermanos y mis papás años atrás, no estaba como yo lo recordaba.. o sea sí, pero en esencia algo era diferente... o ahora que lo pienso, mas bien era yo quien había cambiado, pero al final de cuentas estuvo bien.
Total que en el pueblo donde mi amiga Lidya, había una biblioteca que creo que era de Jesuitas y estaba super llena de cosas interesantes, adornada toda barroca con madera de roble y las mesas olían a frío...... has olido el frío? Huele chido, pero da como miedo... da miedo a volverte como el color de esas mesas, un color como ocre tapizado de letras donde muchos se han perdido en sus laberintos. Lo menos que puedes hacer en esos casos es quedarte con algo de frío en tus dedos que empiezas a calentar con el ardor de la pluma y de una sonrisa vacía y sin muecas, pero chistosa... al fin y al cabo chistosa.
Entonces ahh...... bueno si, tenía el libro en mis manos cuando lo encontré en Donceles y lo espectacular de todo es que el dinero con el que contaba para el pasaje a la casa, era exactamente el equivalente al valor de aquel ejemplar que a pesar de estar en una librería de viejo, se encontraba en excelentes condiciones, así que no chisté ni un segundo y pague el intercambio... trueque que hacía una forma de comprar los recuerdos. Ya después con el sudor de mi frente y pies adoloridos pagué el tan valorado producto con tres largas horas de caminata hacía la casa y todo porque me moría de pena como para pedir prestadas unas monedas que jamás pagaría a algún desconocido transeúnte. Mientras el calor que el asfalto evaporaba me confundía... iba como huyendo, tal como ahora creo que voy por la vida... como si ahora estuviera huyendo de otra cosa, como cuando la pasada del destino te condena a decir que vas a algún lugar ... a algún lugar del que nunca saldrás, salvo lleno de cicatrices... pero también bellos momentos.
Qué es lo que tengo que decirte? O mejor dicho, qué es lo que he tratado de decir con todo esto?
Nada........

simplemente nada.
Solo que tal vez ayer en esa tarde de lluvia, me hubiera gustado haber estado contigo, leyéndote "En el culo del mundo" y después darte un cálido beso, mientras vemos como el agua sigue haciendo surcos por la parte de afuera de mi ventana.
Y después atravesar juntos esa ventana........
cuando los surcos se haicieran en nuestras caras..............

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jueves, noviembre 09, 2006

“... recordé que de pequeña, en mi habitación o en el rancho de la abuela, tumbada en el colchón
mirando la oscuridad,
oyendo la osc
uridad
y los tallos de girasol, que junto conmigo murmuraban y sufrían en la oscuridad, me sorprendía con mi nombre, decía mi nombre
Merari...


y yo era diferente de aquel nombre, no era aquel nombre, no podía ser aquel nombre, las personas al llamar
Merari...

llamaban a una Merari que era yo en ellas, no era yo, ni era yo en yo, era otra, de la misma forma que sí les respondía, no era yo quien respondía, era la yo de ellos quien hablaba, la yo en yo se callaba en mí y por tanto sabían solo de la Merari de ellas, no sabían de mí y yo seguía siendo una extraña, una yo que eran dos, la de ellos y la mía, y la mía por ser mía no era, entonces decía como ellos decían
Merari...

y la Merari de ellos no existía para mí, recordé que en casa o en el rancho de la abuela, oyendo la oscuridad y el silencio de la oscuridad, poblado del sufrimiento de los girasoles, eran las únicas ocasiones en las que realmente dormía con la yo en yo, en las que dormía conmigo repitiendo
Merari... Merari... Merari...

hasta que la palabra Merari vaciada de sentido no significaba nada, salvo un sonido semejante al de las ramas de los sauces o a los suspiros sin preguntas de los ríos en un sueño, hasta que la palabra Merari se volvía una piel que se desprende, no el eco de un eco, sino un cuerpo sin vida fuera de la oscuridad de ellos, y entonces podía cerrar los ojos, partir de la oscuridad de ellos, de las preocupaciones de ellos, de los enojos de ellos, de la casa de ellos y del rancho de ellos y disolver mi yo en mí a medida que el reloj de la pared, cambiando de ritmo, intrigaba a los gatos de las azoteas,

yo en la casa a la entrada de la habitación...

(había parado de llover y las gotas iban y venían con la Navidad del mercado, no ya en largos trazos y sí rojas y fijas, ora rojas ora negras y fijas gotas de lluvia)”.

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miércoles, noviembre 08, 2006

De la pluma de... Gonzalo

Tu mirada herida

Ella llevaba una camisa ardiente
Ella tenía ojos de adormecedora de mares
Ella había escondido un sueño en un armario oscuro
Ella había encontrado un muerto en medio de su cabeza

Cuando ella llegaba dejaba una parte más hermosa muy lejos
Cuando ella se iba algo se formaba en el horizonte para esperarla

Sus miradas estaban heridas y sangraban sobre la colina
Tenía los senos abiertos y cantaba las tinieblas de su edad
Era hermosa como un cielo sobre una paloma

Tenía una boca de acero
Y una bandera mortal dibujada entre los labios
Reía como el mar que siente carbones en su vientre
Como el mar cuando la luna se mira ahogarse
Como el mar que ha mordido todas las playas
El mar que desborda y cae en el vacío en los tiempos de abundancia

Como cuando las estrellas arrullan sobre nuestras cabezas
Antes que el viento norte abra sus ojos
Era hermosa en sus horizontes de huesos
Con su camisa ardiente y sus miradas de árbol fatigado
Como el cielo a caballo sobre las palomas.
L. Gonzalo Peña

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instantes... para Jonn

Se acaba la mágia
el hipo
el vómito
ya no quiero querer estrechar las cosas
que me atan a la realidad más ficticia
pero es el luto perpetuo que me mantiene viva
pero son las cosas de la casa que ordenan el mundo
pero es la voz como eco que fue grito
que recuerda lo que será,
que vivo el pasado
que mañana será la nostalgia del ser.
Karina Ortiz.

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martes, noviembre 07, 2006

Un regalo...


Ignacio me regaló hace poco esta frase y se me hizo muy bonita... y práctica (deberíamos aplicarlo, al menos yo debería de hacerlo)

"El amor es un ejercicio de jardinería;
arranca lo que hace daño, prepara el terreno,

siembra, se paciente, riega, procura y cuida.
Estate preparado, porque habrá plagas,
sequías o exesos de lluvias, más no por eso abandones tu jardín".

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De la pluma de... Omar

POEMA PARA UNA VAMPIRA...

Imagen que se oculta de un espejo opaco
Retirando los colores su vestido queda
Terciopelo blando sigiloso como el gato
de su perfume que busca que la nada huela.

Masa uniforme que aprieta mi mirada
Un cuento que habla su largo silencio
Escurriéndoseme de entre mis pestañas;
Los seres que caminan arrastrando al viento.

Collar de hojas caidas en el cielo, la boca en
Raudales de misterios maquillan su tez;
Palida como la bruma de la sangre, mientras ella
la vida busca en heridas pasionales que mas duelan.

Arulla mi boca dulce misterio somnoliento
Busca si mi soledad te puede hacer compañia
exprime con tus brazos hasta mi ultimo aliento
dejando la imagen de tu misterio en la esencia mia.
EOIL

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lunes, noviembre 06, 2006

De la pluma de... Omar

ESCRIBO A LAPIZ LOS CONTORNOS DE TU SED,
ESCRIBO A LAPIZ LA SUSTANCIA DE TU SER;
EN TU SILUETA DE FLORES VOY BAJANDO Y TE ESCRIBO,
DE MIL COLORES EN TU ALIENTO SE ME ESCAPA UN SUSPIRO.

ROTULO EN MI CORAZON TUS OJOS GRANDES,
ARDIENTE MAR DE MIEL QUE ROBA BELLEZA Y DULZURA
A UNA ROSA
TIEMBLO AL COMPAS DE TU BOCA, LINDA Y MISTERIOSA
QUE LA MIA QUE ES TUYA, DE TAN LEJOS TE ROZA.

TE ESCRIBO A LAPIZ EL POEMA DE TU NOMBRE,
DE LA QUE ERES EN MI; BELLA LOCURA QUE TRAICIONA
A MAS DE MIL QUE TE HAN VISTO, Y TU DULZURA NO SIENTE,
RECARGADA EN LA LAPIDA BLANCA DE PERTINAZ SOMBRA IMPACIENTE.

ESCRIBO A LAPIZ TORTURAS: LOCAS Y CUERDAS,
DE AQUELLA LANZA DE SUAVE TERCIOPELO
QUE SE ARROJO A MI CORAZON CON DESVELO
Y A LA TERQUEDAD DEL DIBUJANTE EN UN POEMA,
QUE NO TIENE REMEDIO.

EOIL.

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miércoles, noviembre 01, 2006

El cuervo

(algo de mis favoritos)

Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es —dije musitando— un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.”

¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.

Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
“Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más.”

Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
“Señor —dije— o señora, en verdad vuestro perdón
imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía.”
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.

Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: “¿Leonora?”
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: “¡Leonora!”
Apenas esto fue, y nada más.

Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
“Ciertamente —me dije—, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio.”
¡Es el viento, y nada más!

De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.

Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—,
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: “Nunca más.”

Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
“Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”

Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
“sin duda —pensé—, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de ‘Nunca, nunca más’.”

Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir granzando: “Nunca más.”

En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!

Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
“¡Miserable —dije—, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta!” —exclamé—, ¡cosa diabolica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta! —exclamé—, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! —le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!

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poesía de las nubes derretidas

Es entumirse el miedo,
la desdicha retuerce mi cuello,
desde hace tiempo que pienso
en la nada y en un todo descompuesto.

Aparenta el ave un vuelo,
se cree que las nubes son de azúcar
y las estrellas están hechas de noche y caramelo:
la noche no duerme, es un sueño de lo que no cabe
en el tiempo.

Se aparecen figuras trogloditas
dejando un aroma dulce de vainilla,
la viejecilla que suele caminar
se queda moviendo la calle desde su umbral.

Después de todo si te asomas a la ventanilla
una película graciosa envuelve tus pupilas
así... después de todo, la tortura
no es tortura, la vida no es vida
y la noche es el día: el día de las nubes derretidas.
mhr...

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