poema largo

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Sumerjo mi cara en la almohada,
alguien me ha dicho antes que nada
que las estrellas brillan en un punto gramatical.
Sincero anochecer que se esconde
en las llanuras verdes que atraen tu nombre.
Realizo las querellas de la lista,
porque nadie me contó en un par de palabras
que me comiera a besos la luna,
¡¡confundida estoy en la inocencia!!
Requiero dos minutos para saber,
si es cierto lo que sé; dime que no es verdad
mientras la tinta se deshace en mis dedos
y la ansiedad de que conteste el recuerdo
late al sonido de una letra y un silencio.
Te has ido, solo quedan las fotos,
una escondida en el lugar de la huida;
otras trataron de volar cuando te alejabas.
Dicen que los barrenderos las toman
en sus manos sucias, del asco, del deseo,
ahora solo me queda aguardar, sonámbula
escondida entre libros, restregada en las paredes
blancas que han cambiado mis ojos, mis manos
y las cualesquiera formas de mi cuerpo;
ya no vuelvas, aunque ponga mi alma a secar al viento.
¿Qué es lo que más te gusta?
Quizás lo que no entiendes,
igual camino hablándole a los lirios crecientes
en jardineras improvisadas en viejas aceras
donde habitan tartamudos sabelotodo.
Tu, miras con placer las piedras en el piso
y mientras las pateas formando caminos
has construido un sepulcro
enterrando los restos de una promesa,
guardas para siempre los recuerdos
de una vida que no vivió,
concebida durante el desleal olvido de tu corazón.
Algo miro en la penumbra, cansada, casi duermo,
pero algo se asoma,
enfurecido color carmesí.
Cierto es, tengo ojeras:
Alcohol del 96º… humo espeso que se cuela
en mis sentidos… no patees al perro!!
le daré de comer carne, de la que le gusta.
Deja al gato... beberá la leche que le serviré.
Enloquecido vomitará tiernos ratones,
su primacía exquisita no descansa, -nadie lo duda-
en la mesa que dejaste
donde se muestra una sucia letra entretejida
en un marcado circulo, el que tanto odiabas,
la pego a mi pecho, cuando mas te necesito.
Quiero acabar rápido, pero no puedo,
tantas cosas hay que contar y la luz azul se agota,
se escurre en los árboles convirtiéndolos en sombra.
Siento que el tiempo en mí se esconde, duerme;
aunque en realidad no es cierto, siempre vive
en las carcajadas de mi piel que se colapsa,
la tuya suave y tibia…
Como para analizar un sentimiento.
Ahora el viento choca furioso en las hojas,
las que se aferran a suculentas vueltas
por el transitar que las seca y las mata.
En mi ventana, tres de ellas son costras
en mi mejilla, donde un día me besaste,
donde el polvo que sobra en el mundo
se junta y me causa una hemorragia entristecida.
Prefiero esconder tus mentiras en verdades
antes que enloquecer en la nausea de no tenerte,
mientras me consuelo con un terco improvisado trotamundos,
le acompañaré callada y resignada -como nunca he sido-
seré lenta ánima que grita… me invade una desesperanza…
No oigo a la razón a pesar tuyo,
–sin duda la costumbre hace de todo-
no podemos cambiar la esencia de las cosas...
Mercado, autobús, cine, hoteles de paso, playa, campo, ciudades,
carreteras, calles sin fin…
Escondite de lluvia, refugio de iracundos rayos de sol,
ahí te besé, pareciera haberlo inventado todo.
Prefiero escuchar tus mentiras en verdades
pues la nuca me duele cual certero golpe
que ha movido la inquietud de una máquina,
¡¡A desconectar el aparato o en la cama descansarlo!!
Para que se oiga un oído casi mudo:
Prefiero escuchar tus mentiras que son verdades
pues de tus verdades no soy tu mundo.
...mhr.
Etiquetas: poesía

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